La recuperación de la movilidad aérea en Canarias

Autores: Tomás Van de Walle, Sebastián Pérez González, Juan Carlos Martín Hernández

REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS DE GRAN CANARIA

Observatorio de transporte aéreo de Gran Canaria

No ha pasado mucho tiempo, tres meses escasos desde la aparición del primer
contagiado por coronavirus, y ya nos parece una eternidad. Ni en la peor de las
pesadillas que hubiéramos podido tener entonces, se nos hubiera ocurrido un
escenario tan dramático con la desaparición de un enorme número de personas, pero
también, tan desastroso, por la reducción de los niveles sociales y económicos que,
según muchos de los indicios, presagian. Pero estas líneas no pretenden servir de
apostolado del apocalipsis, sino, todo lo contrario, ser optimista en la materia en la que
sumamos años de experiencia directa

Reconocimientos

No hay mejor manera de empezar estas líneas que expresar el reconocimiento a sus
principales protagonistas, empezando por la extraordinaria labor del conjunto del
personal sanitario. Ellos han sabido responder con gran valor personal, pero también
con una extraordinaria profesionalidad, a un problema desconocido y de una
dimensión colosal, por los que la sociedad canaria se siente orgullosa y se puede
felicitar por ello. Pero no debemos quedarnos ahí, ya que, en la parte que les implica,
también la reacción de las patronales turísticas, se debe calificar de ejemplar desde el
primer momento, priorizando la protección sanitaria de sus clientes y sacrificando
cualquier interés económico o empresarial. Y, en paralelo, los dirigentes políticos de la
administración autonómica, fundamentalmente, que no se han parapetado en excusas,
sino que han estado gestionando y coordinando las actuaciones que correspondían en
cada momento, con responsabilidad y rigor.
Pero dentro del desánimo que provoca estar en una situación en la que se carece de
la mínima libertad para moverse y en medio de una terrible pandemia, hay que
recuperar la confianza que nos ofrece la buena gestión y los sacrificios personales,
aportando algunas ideas y sugerencias que ayuden a amortiguar el escenario
económico y social de retroceso hacia el que se dirige la sociedad global y que en
Canarias alcanzará serias dimensiones por su dependencia del turismo y de su
instrumento clave, el transporte aéreo.

Obstáculos superados

No por repetirlo infinidad de veces se puede tener razón, pero a lo largo de un siglo, el
transporte aéreo, ha sido capaz de levantarse con más fuerza, cada vez, que las
circunstancias o las crisis ajenas, la han golpeado y de adaptarse, a lo que la sociedad
le exigía. Se haría interminable el listado de obstáculos superados, subidas
desmedidas del precio del petróleo, accidentes impactantes, terrorismo injustificable,
competencia con los trenes de alta velocidad y, recientemente, la “vergüenza de volar”,

en la que el aborrecimiento contra el cambio climático, se concentra en la
aviación. También de esta, sabrá salir y lo hará, en un plazo no demasiado largo y,
como siempre, reacomodándose, porque el transporte aéreo debe dar respuesta a
miles de millones de personas que no van a renunciar a sus servicios y a decenas de
millones que lo trabajan y lo hacen posible.

Por buscar similitudes con la crisis actual del coronavirus se nos ocurre recordar la ola
de secuestros que se iniciaron a finales de los sesenta y que acabaron imponiendo los
controles de seguridad en todos los aeropuertos del mundo, llegando incluso hasta las
mismas dependencias de la administración que atienden al público que ahora las
emplea de forma habitual. Mucho después vino el 11S y se tuvo de nuevo que apretar
las tuercas de la seguridad física de los pasajeros, ejerciendo controles sobre los
equipajes. Hoy nadie los cuestiona, a pesar, de las incomodidades que produce y el
tiempo que empleamos en atravesarlos.

Quizás ahora, que en los aviones no hay armas, ni artículos susceptibles de usarse
contra las personas, pudiera servirnos como modelo para que mañana en los aviones
tampoco haya virus, porque el mundo y la globalización alcanzada no pueden repetir la
excepcionalidad caótica actual y, su facilitador principal, el transporte aéreo, tampoco.
Cuanto antes lo aceptemos, más tiempo dispondremos para optimizar el proceso de
acomodo.

Canarias, referencia turística segura

El alcance reducido que la pandemia está azotando a Canarias, permite ser
relativamente optimista para la temporada próxima de invierno, aun reconociendo que
mientras la investigación en curso no le cierre el camino a la propagación del virus y
resuelva sus múltiples incógnitas, cualquier alternativa que se active, solo cabe
considerarla paliativa. Pero, así y todo, con la evolución que se observa, cabe
identificar una oportunidad para que Canarias, pueda convertirse en una referencia
como lugar turístico sanitariamente seguro, que no va a tener el resto de España, ni
siquiera Baleares, porque tienen demasiado encima el verano.

Por lo tanto, parece razonable empezar a prepararse ya, lo que, en nuestra opinión,
significa, poner el foco directamente en los aviones comerciales, por donde vienen y
se van los turistas. Después en el resto y, en particular, en los aeropuertos, aunque el
establecimiento publicado de secuencias de apertura por tipo de conexiones, primero
domésticos, seguidos de los europeos y después del resto del mundo, debería
requerir, si no queremos retroceder, el que ninguno de los grupos empiece las
operaciones, hasta que lo pueda hacer el que se encuentre más retrasado en reducir
la pandemia.

Con esa interpretación, Canarias puede empezar a olvidarse de mejorar
la situación de la industria turística la próxima temporada de invierno. Tampoco sería
razonable discriminar por el nivel de contagio de la zona, Sevilla o Málaga antes que
Madrid o Barcelona, Suecia antes que Gran Bretaña, etc., resultaría discriminatorio
hacia las personas que pueden demostrar no tener problemas de contagio. Todas
estas reflexiones, nos acaba llevando de nuevo al inicio de la exposición, el objetivo no
puede ser otro que el avión, lo que nos tiene que importar es garantizar la desinfección
del avión y los procedimientos que deberían tener asociados

Algunas medidas

Y no va a ser simple porque, entre otras limitaciones, dependerá de decisiones
alejadas de los recursos y de la capacidad que hoy tiene Canarias, pero no se debe
dejar de afrontarlas de una u otra forma, si queremos aprovechar la oportunidad que
entendemos tiene solo Canarias por la singularidad de su clima de invierno. Y, para no
quedarnos en meras hipótesis o planteamientos teóricos, se propone una síntesis de
lo que podría ser una forma de encaminamiento de la salida del túnel, siempre
subordinado a las directrices y a la supervisión de las autoridades sanitarias.

La premisa ya enunciada, es que todo lo que entra en un avión debe disponer de
garantías razonables de no estar contagiado, ni ser foco de contagio. El pasajero
porque debe pasar un control previo (temperatura, test, pasaporte sanitario, etc., lo
que decidan las autoridades), los empleados que atienden al avión en la escala,
porque la empresa que los contrata debe garantizarlos, los equipajes, mercancías,
catering, bolsos de mano, prensa, etc., porque deben disponer de un sistema previo
que avale su esterilidad
La compañía aérea tendrá, a su vez, que alargar el tiempo de escala, porque su avión
tendrá que someterse a la desinfección que se estime conveniente, por ozono, vía
aérea, etc. Y mientras no se regule en Europa una configuración mínima de la cabina
de pasajeros, se tendrá que debatir con ellas las distintas maneras de optimizar una
ocupación compatible con la distancia social necesaria. En realidad, casi no haría falta,
si se cumpliesen protocolos como los que se exponen; el problema es que han
exprimido tanto el espacio, en perjuicio del confort elemental de pasajeros, que resulta
irritante no aprovecharlo ahora
Pero también a las compañías aéreas se les debe asociar la responsabilidad en
materia de seguridad sanitaria de los pasajeros que transporta, requiriéndoles que
documenten no ser potencialmente contagiosos y advertirles que pasarán en destino
un control sanitario que les puede llevar a pasar sus vacaciones en un centro